El pasado lunes 30 de noviembre en la 9na. Sesión Ordinaria del Concejo Deliberante, llevada a cabo en el Teatro Seminari, la concejal Patricia De La Cruz presento un Proyecto de Resolución para declarar de interés legislativo el «60º Aniversario del Apeadero km. 48» y la puesta en valor del “Poste Km. 48”, la que fue aprobada por unanimidad. A los efectos se adjunto el proyecto e investigación realizado por el Profesor Esteban Abregu que detallamos a continuación:
Autor del proyecto: Esteban Abregú, Profesor de Historia, Vicedirector de la EEST. 3 Eva Perón, organizador del proyecto «Historia de Maquinista Savio», y vecino de la localidad. esteban.abregu@hotmail.com
Proyecto: Puesta en valor del sitio histórico del «Poste Km. 48»
Tema: 60 años del Apeadero de Km. 48
Fundamentación: El 19 de diciembre de este año, se cumple el 60 aniversario de la creación del Apeadero Kilómetro 48 del ramal Victoria – Pergamino de la Línea Mitre de Ferrocarriles Argentinos. Este hecho marca un hito en el desarrollo poblacional, habitacional y cultural en lo que luego da lugar a la Localidad de Maquinista Savio. Durante el ritmo de los tiempos, se han perdido (o aún por descubrir), muchos registros materiales que sirven para el armado histórico de aquellos acontecimientos. Sin embargo, emplazada sobre la plataforma principal de la actual parada ferroviaria, se encuentra la señalización original, y que aún se conserva, del cartel indicador en el poste del kilómetro 48, que marca la trayectoria del trazado y distancia de la Estación principal, en este caso, Retiro, situada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Recordemos que esta extensión ferroviaria inicia su construcción hacia 1890, a cargo del Ferrocarril Central Argentino, con el objetivo de unir el Puerto de Buenos Aires, con traza extendida hasta las zonas agropecuarias de Córdoba y Santa Fe. Hacia finales del siglo XIX, se alcanza dicha proeza de ingeniería, convirtiéndose en el trayecto principal de dicha empresa, que fue en su momento, la más importante del país. Surgen de aquel entonces, estaciones como Garín y Matheu, dejando relegada la antigua zona perteneciente al actual Maquinista Savio (Cañada de Escobar), un territorio de pequeños tambos, familias poco solidificadas, criollas, pastoriles y pequeños comerciantes y fabricantes de ladrillos. Las gestiones para la realización de una parada, o estación, en el kilómetro 48 comenzaron por el año 1940, cuando un grupo de vecinos propietarios del cuartel 9º del Pilar (como se la conocía por aquellos tiempos) iniciaron tratativas con la empresa ferroviaria (aún de origen inglés) dando origen al expediente Nº 12478/40. Se solicitaba el servicio del tren lechero el cual además llevaba un vagón de pasajeros para quienes debían viajar a la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, el proyecto no prosperó. Durante los siguientes años, esas grandes extensiones se fueron parcelando y loteando, surgiendo así, distintos barrios, que aún hoy se mantienen en pie. Uno de ellos, es el Barrio Parque Alta Vista, que nace en pleno auge del primer gobierno de Perón, y forma parte de las políticas de vivienda de aquel entonces. A partir de 1954, y teniendo en cuenta los objetivos del Segundo Plan Quinquenal, se retoma el antiguo proyecto fundamentando los beneficios que traería para la zona: – mejoras en el acceso de los estudiantes de nivel primario y secundario a las Escuelas; – aumento y eficiencia en el traslado de la clase trabajadora, nuevos habitantes del lugar, a las zonas fabriles que se establecieran. – promoción y fomento del transporte de productos agrícolas y de consumo interno, a las localidades cercanas. – desarrollo en el flujo de personas y cargas, aprovechando la unión transversal de la ruta 2014 (hoy 26), favoreciendo un sistema multimodal que mejoraría el aumento de la población, y aprovechando las cercanías con las ruta 8 y 9. Estas solicitudes, dejan en claro el deseo y la preocupación por el crecimiento poblacional y el beneficio de los distintos actores de la sociedad. Además se requería de un presupuesto no muy amplio, ya que se apostaba a los recursos propios, generados por la colaboración vecinal, y teniendo en cuenta la ya existente barrera del paso ferroviario de la antigua ruta 2014, que a su vera contaba con una casilla del guardabarrera (que aún se encuentra en pie, pero no hay registro de la fecha de su construcción). Un informe publicado en diciembre de ese año, y elevado a la presidencia de Ferrocarriles Argentinos y al Ministro de Transporte, detalla sobre la existencia de un pueblo que, para ese momento, no representaba interés económico, debido, entre otras cosas, a la escasa población; pero veían allí que, con una parada, la misma tomaría un gran impulso y daría paso a un gran crecimiento que había estado paralizado por la dificultad de los medios de comunicación y acceso. En una reunión posterior, se llega al acuerdo que la construcción de aquella parada estaría costeada y realizada por los interesados (los vecinos), bajo la supervisión de la empresa, y se ubicaría entre los palos 2 y 3, del lado sur del Kilómetro 48. Los hechos seguían su curso, ya que las ventas de terrenos iban en aumento, como así también el número de habitantes, y donde el ferrocarril representaba una gran posibilidad de acceso a sus fuentes laborales. Sin embargo, este proyecto quedó trunco a partir de septiembre de 1955. A mediados de 1957, los vecinos se encolumnan en una nueva solicitud al Administrador Ferroviario. Este tercer intento tenía una motivación más específica: a unos cientos de metros del paso a nivel, se había logrado la instalación y funcionamiento de una pequeña escuela primaria de gestión estatal. Ésta inicia sus acciones gracias a las donaciones vecinales, y es la que se conoce hoy como Escuela n° 24, Comandante Luis Piedrabuena (ubicada desde 1959 en el Partido de Pilar, aunque en sus orígenes la estaríamos ubicando detrás del Hospital Municipal NCK). Allí asistían los hijos de estos habitantes recientemente instalados, y concurren docentes procedentes del área metropolitana, que, según cuentan los relatos, bajaban del tren en Garín y llegaban en carruaje (a pesar de lo inestable del camino y las condiciones climáticas) cada mañana a esta incipiente escuela. El tren debería detenerse ahora para que las maestras puedan llegar a la Escuela. Tras varias reuniones, y protestas fervientes del vecindario, las autoridades del Ferrocarril Mitre aprueban la detención de un convoy de ida, y otro de vuelta a la Estación Victoria, por día hábil, para que las docentes puedan llegar a darles clases a sus estudiantes y regresar, cada una, a su hogar. Esto fue de gran algarabía para aquel pequeño pueblo, y fue tomado como un gran triunfo. Pese a la existencia de algunos obstáculos burocráticos que se presentaron, no se ha bajado los brazos y siguieron los trámites, reuniones y tratativas para la aprobación de un apeadero, que ve sus frutos el 23 de julio de 1959, bajo la resolución N° 481/59, y firmada por el Director Nacional de Ferrocarriles, que menciona lo siguiente: «Que el Apeadero proyectado ha de beneficiar a unos 1.500 pobladores de la zona (ya nos marca una cantidad significativa de población). Que la carencia de otros medios de transporte que los vincule con la Capital Federal justifica la obra propuesta (hasta ese entonces corría un primitivo 203, que unía Luján-Pilar-San Fernando). Que el lugar elegido para la construcción del Apeadero no ofrece inconvenientes de carácter técnico ni operativo. Que el costo del Apeadero a construirse correrá por cuenta exclusiva de los vecinos de la zona y la obra a realizarse estará bajo la supervisión del ferrocarril. Que asimismo los propietarios de los campos linderos a la zona de vía afectada se comprometen a ceder una franja de terreno. Que actualmente se realizan servicios ferroviarios en el citado kilómetro mediante la parada de los trenes CM, 455, 463, 465 y 477, para el traslado de personal docente de la escuela Nº 24, aprobado por expediente S.T. 6634/57 (mencionado anteriormente). Por ello y teniendo en cuenta la recomendación favorable producida por la empresa Ferrocarriles del Estado Argentino, como así lo informado por las Direcciones de Contralor de Tráfico y Técnica y por el Departamento de Inspección, se resuelve:
● Artículo 1º) Autorizase a la empresa Ferrocarriles del Estado Argentino a construir y habilitar un Apeadero en el Km. 48, sito entre las estaciones Garín y Matheu de la línea de Retiro a Pergamino del Ferrocarril General Bartolomé Mitre.
● Artículo 2º) El gasto que demande la construcción de que se trata será sufragado por los vecinos de la zona y la obra supervisada por la Administración del F.C.G.B. Mitre.
● Artículo 3º) La Empresa F.C. del Estado Argentino deberá comunicar oportunamente la fecha de habilitación del mismo, efectuando además las publicaciones reglamentarias y someter para su aprobación los servicios a realizar.
● Artículo 4º) De forma». Casi como un regalo del devenir de los tiempos, a tan solo tres días posteriores de que viera la luz el flamante Municipio de Escobar, el domingo 11 de octubre del ´59, se forma la Comisión Provisoria “Pro Construcción” Apeadero KM. 48, donde se constituye una junta organizadora, encabezada por el Dr. Picasso, promotor y gran articulador con los funcionarios ferroviarios, y acompañado por vecinos y propietarios como Juan Beliera, el Ing. Levin, Pedro Nieto, Pío Cippitelli, Oscar Aubone, Andrés Koslab, Carmelo Guerra, entre tantos otros. El objetivo de esta comisión fue la de organizar la concreción de la obra, llevar adelante su financiación y demás detalles que ameritaba. Comienzan las mismas con aportes vecinales, de manera financiera (donde participaron vecinos de altos y bajos recursos económicos), con herramentales (mezcladoras, andamios, etc.), con una estricta supervisión de obras, consiguiendo materiales (como los ladrillos provenientes de los hornos de Russo y Beliera, ubicado a unas cuadras) y la donación de tierras (a cargo de las familias Beliera, Portillo de Olivera y Nieto). Así mismo, el naciente Municipio de Escobar sumaría máquinas viales para la nivelación y preparación del terreno. El 25 de abril de 1960, comienzan las obras de construcción, que tuvieron un traspié por falta de provisión de cemento, pero que reinician en el mes de julio, finalizando entre los últimos días de octubre y principios de diciembre. El 16 de noviembre de 1960 se firmó la resolución Nº 593/60, autorizando a la empresa del Ferrocarril del Estado Argentino a construir las instalaciones fijas y necesarias y convertir en Parada con desvío de cruzada el Apeadero Km. 48 (efectuada una década y media más tarde). Esta resolución determinaba la detención de las formaciones de trenes en el lugar a partir del 19 de diciembre del mismo año, “todos los días de su circulación y según se efectuaran sus respectivas prestaciones en días hábiles, domingos o feriados, que se consideran necesarios para el desplazamiento de los vecinos de la zona”. Según lo determinado, queda inaugurado el servicio de trenes de pasajeros en la flamante Parada Km. 48, el día lunes 19 de diciembre de 1960, reflejando el fruto de más de dos décadas de arduo trabajo. Con el correr de los meses, y primeros años, este lugar fue determinante para la extensión de servicios elementales para la población: como lo fue el mejorado asfáltico de la ruta 2014; colocación del tendido eléctrico por esta carretera entre los barrios Alta Vista y límite con Pilar; la primer provisión de agua a la Parada y una bomba que sea utilizada por los vecinos; mejorado del alambrado del terreno y colocación de plantas; planificación de loteos y barrios entre los que se destacan los actuales Triángulo y Amancay; mayor injerencia de las empresas de energías estatales en la comunidad; colocación de cartel indicador de la «Parada Kilómetro 48» en el Apeadero; entre otras. Este hecho histórico, relatado a través de estas líneas, marca un hito trascendental en la configuración del actual Maquinista Savio. El periódico «El Hornero», lo titulaba por aquel entonces como «el nacimiento de un pueblo llamado Km 48». Si bien existía una población determinada, donde incluso se reconoce así misma a través de diversas instituciones, con necesidades y dinámicas propias, y con objetivos precisos, el 19 de diciembre del sesenta marca la aparición (en un mapa o una guía) de este lugar con nombre propio. Fue una lucha de más de veinte años donde una numeración kilométrica pudo bautizar la frente de una población y que, catorce años más tarde, comienza una nueva etapa en las nomenclaturas que conocemos: a partir del ’74, comienza a llamarse Maquinista Savio. La denominación de «Km. 48», actualmente, está casi tan presente como “Maquinista Savio”, debido a cuestiones culturales y originales; se convierte en el génesis de una población que se estaba construyendo, como así lo inició don Alonso de Escobar a fines del siglo XVI, hoy le tocaba a estos vecinos, algunos conocidos y otro tantos anónimos, a generar un movimiento en la historia de estas tierras. Kilómetro 48 es el hogar que recibió a nuestros padres y abuelos, en una Argentina con migraciones internas muy marcadas por las dificultades económicas que se vivían en muchas provincias, y que aquí fueron recibidos; Kilómetro 48 es la madre de una comunidad que le siguió (Savio), pero que había sido gestada por ella misma (Cuartel 9). La aparición del tren se había dado setenta años antes, pero éste seguía de largo, y a partir de este momento no lo haría más: los que lo vieron pasar, hicieron que se detengan. En agosto de 1968 se inaugura la Parada Ferroviaria actual, llamada Maquinista Francisco Savio, reemplazando aquel Apeadero del sesenta; en 1974, el Municipio de Escobar aprueba la creación administrativa de la nueva localidad, donde en aquella misma resolución, firmada el 5 de junio de ese año, menciona que todas las denominaciones de Kilómetro 48, pasan a llamarse Maquinista Savio. Esto ratifica jurídicamente ese anterior nombre. De aquella época, ya ni sucesores de aquellos vecinos quedan, o muy pocos, dispersos o viviendo en otras localidades. Ni las demarcaciones, ni los alambrados, solo un poste, el poste de señalización ferroviaria, colocada a fines del siglo XIX, que vio crecer ese sueño que se concreta hace sesenta años, y que dio el nombre de una población que la recuerda con nostalgia, y que marcó un punto clave en el devenir de la historia. Propuesta: Maquinista Savio debe resignificar su historia, que sería producida no solo por investigaciones académicas, sino también por el reconocimiento y la revinculación de la comunidad con estos sitios materiales aún intactos, y que deben ser preservados para la conservación de la memoria colectiva de los pueblos. El «Poste Km. 48» aún se conserva, no en un excelente estado (ver foto), pero se mantiene en pie en la plazoleta ubicada frente a la Comisaría 4°, lugar de paso peatonal, con poco cuidado, y hasta utilizado de soporte eléctrico por algún antiguo vendedor ambulante y hogar pasajero de aves. Es necesario para toda la localidad tener su primer sitio histórico y puesta en valor del mismo, y así preservar su historia, reivindicando las acciones y el enorme trabajo y abnegación de aquellos vecinos, ya casi olvidados, que con su esfuerzo soñaron una gran localidad, imaginando un crecimiento que nos lleva, al día de hoy, a ser la localidad con mayor densidad de población, compuesta por pujantes trabajadoras y trabajadores, en el Partido de Escobar. Siendo la puerta de entrada al Municipio, y en el contexto de reconocimiento del trabajo de nuestros pioneros, se propone nombrar «Sitio histórico» al «Poste del Km. 48» de la Parada Ferroviaria de Maquinista Savio.