Por Eduardo Tropeano – Informe21
El
copamiento de Garín constituyó sin duda, uno de los hechos más relevantes en la
historia de la guerrilla en la Argentina.
Muchos vecinos de esta ciudad recuerdan haber vivido de manera presencial el
hecho que quedó grabado en la historia como uno de los sucesos más trágicos del
extremismo y de la intolerancia.
Ocurrió el 30 de julio de 1970, hace 50 años, cuando un grupo armado de unos
cuarenta militantes, incluidas unas doce mujeres, tomaron distintos puntos de
la localidad.
La agrupación denominada FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), tomó como
ejemplo la toma de la localidad de La Calera, en Córdoba, por los Montoneros, ocurrida
un mes antes.
Esta célula extremista fue creada por Carlos Olmedo y Roberto Quieto hacia
1967 con el objetivo de apoyar las acciones guerrilleras del Che Guevara en
Bolivia, pero a la muerte de éste, las metas viraron hacia el ámbito nacional.
Previo trabajo de inteligencia y una minuciosa planificación, el grupo FAR
llegó a Garín a la una del mediodía y divididos en varios comandos, tomaron por
las fuerzas la comisaría, el Banco Provincia, que en ese entonces estaba
ubicado en Belgrano y Sulling y todos los puntos desde donde se podría alertar
a las fuerzas policiales telefónicamente o por telégrafo. En tal sentido un
grupo copó la oficina de la operadora de la empresa de teléfonos Entel, donde
fue serruchado el cable troncal de telefonía. Esta central funcionaba en el
boulevard entre Churich y Las Heras. También vigilaron la estación del
ferrocarril, donde, tras ingresar a la oficina del jefe mandaron un telegrama,
pero consideraron que no era necesario intervenir la misma. También Ingresaron
a la entonces asilo de niños SOS Oprovi Argentina, en Belgrano y José
Hernández, quitando de servicio el teléfono y además tomaron por asalto la casa
de los vecinos Torasso, en la calle La Heras al 500,
en razón que ellos utilizaban un sistema de comunicaciones por radioaficionado,
donde también obstruyeron su funcionamiento.
Durante el tiempo que duró la acción, un grupo de integrantes de la FAR con
uniformes policiales cortó la avenida Belgrano a la altura de José Hernández,
imposibilitando el ingreso de vehículos provenientes de la ruta Panamericana y
desviando el tránsito saliente por una calle de tierra, donde se retenía
documentación y llaves de vehículos, bajo pretexto de una investigación
policial por el secuestro de Pedro Eugenio Aramburu.
Por otra parte, otro núcleo, también uniformado, cortaba el ingreso y egreso
del tránsito que pudiera entrar o salir hacia la Panamericana ramal Pilar, en
la avenida Márquez (actual Fructuoso Díaz) y el Boulevard,.
Durante ese tiempo una unidad móvil, Jeep Gladiator, de la comisaría de Escobar
que ingresaba al pueblo por la calle Belgrano, fue reprimida mediante disparos
a las cubiertas, deteniendo su marcha y dejándola inutilizada.
En cuanto a la comisaría, llegó al lugar una pareja vestida de médicos y tras
ser atendidos extrajeron armas y redujeron a dos oficiales que se encontraban
en el lugar, encerrándolos en el calabozo, lo mismo que a dos vecinos que
llegaron corriendo para informar lo que estaba sucediendo en el banco.
De la dependencia policial se llevaron armas y uniformes de la bonaerense,
mientras que en las paredes pintaron la consigna «Libres o muertos, jamás esclavos FAR«.
El principal objetivo fue el Banco Provincia ubicado a solo tres cuadras de la
comisaría. Cuando una pareja llegó hasta el policía que estaba de guardia en la
puerta, el agente Fernando Sulling, sospechó de un
asalto y sacó su arma reglamentaria y la mujer le disparó con una ametralladora
en el estómago. Algunos dicen que Sulling no se habría resistido ni habría
extraído su pistola.
Al mismo tiempo del asalto al banco, en frente, también fue reducido el dueño
del bar El Farolito, junto a todos sus comensales.
Enseguida, en el provincia, se unieron otros miembros de la agrupación
subversiva y redujeron a los cajeros y empleados de la entidad bancaria, lo
mismo que a otro policía que estaba de consigna y lograron apoderarse del
dinero de la caja, ya que al tesoro no lograron ingresar, puesto que la llave
estaba en la comisaría y aunque la fueron a buscar, los asaltantes recibieron
desde afuera la orden de abandonar toda la operación y a las 14:30, después de
una hora y media de iniciadas las acciones, las distintas células escaparon en
vehículos por ambas Panamericanas. En las paredes del banco también quedaron
pintadas las consignas «FAR Fuerzas Armadas Revolucionarias».
De Garín se llevaron $ 3.316.628 pesos moneda nacional, cuatro revólveres,
siete pistolas de diversos calibres, varios cargadores completos, chapas
identificatorias de la policía y varios uniformes policiales, que luego serían
utilizados en otras acciones.
Toda la operación fue dirigida desde otro lugar a través de radio transmisores
y por lo que se sabe hubo grupos de apoyo en los alrededores, por si había que
trasladar heridos.
Tras el hecho, el cabo Sulling fue trasladado al hospital de Escobar donde dejó
de existir. En su honor, la calle donde en esa época estaba ubicado el banco
provincia, lleva su nombre.
A raíz del copamiento de Garín, en ese entonces el presidente de facto Roberto
Marcelo Levingston, reunió al Consejo Nacional de Seguridad y ordenó equipar a
las fuerzas para la lucha contra la subversión, también aplicar con rigor las
normas vigentes, aún la pena de muerte contra lo que dieron en llamar «delincuencia
ideológica»
Hacia 1973 la FAR dejó de existir como grupo independiente fusionándose a la
postre, con la agrupación Montoneros. En la foto de portada vemos una imagen
del cabo Fernando Sulling, a la familia Torasso y la fachada del banco
Provincia después del asalto.